Sus vidas cambiaron de un día para otro, pasaron de ser personas que caminaban por sus propios medios a depender de una silla de ruedas para poder movilizarse, ambos en circunstancias muy distintas pasaron a ser personas con discapacidad.

José Rogelio Cruz de 49 años de edad, es el protagonista de una de estas historias, es originario de Las Tunas, en Conchagua, del departamento de La Unión.  Según su relato ya lleva 16 años en la silla de ruedas.

“Lo mío es un misterio, yo no sufrí ningún accidente o caída, las pruebas y exámenes que me han realizado tampoco identifican lesiones, simplemente dejé de caminar un día” expresa Cruz.

Recuerda Cruz, que perdió la capacidad de caminar un día que viajaba en bicicleta y freno de forma repentina para evitar un accidente con otro ciclista. “No choque, no me caí, pero luego de ese percance no volví a caminar” afirmó.

José dice que siempre fue una persona activa a la que le gustaba practicar diferentes deportes, pero eso quedó en el pasado desde el día que sus piernas dejaron de responderle para caminar.

Cruz fue una de las personas que se benefició con la donación de sillas de ruedas que realizó el Centro de Rehabilitación Integral de Oriente, CRIOR. “Desde las 4 de la mañana estaba listo para venir por la silla, para mi es vital contar con ella para poder desplazarme y ser independiente” sostuvo.

El otro protagonista de estas historias, es Santos Pascual Romero de 24 años de edad, su diagnóstico es de paraplejía, condición de vida que adquirió en un accidente de tránsito cuando viaja hacia Joateca en el departamento de Morazán.

“Éramos cuatros los que íbamos en la cama de un pick up, se le fueron los frenos y chocamos con un muro, pasé nueve días inconsciente y cuando desperté me di cuenta que ya no iba a caminar” relató Romero.

Pero su actual condición no le ha quitado el optimismo y su deseo de superarse, y según expresó, espera muy pronto encontrar un empleo que le permita costear sus diversas necesidades.

“Estoy claro que no volveré a caminar, pero mi cerebro esta perfecto, así que la vida continua hoy es más difícil, pero sé que saldré adelante con la bendición de Dios” afirmó Romero.

Este joven en condición de discapacidad desde hace un año, también recibió una silla de ruedas por parte del CRIOR. “Las ganas de vivir las tengo y hoy con esta silla vamos a salir adelante” puntualizó Romero.

Hasta la fecha el CRIOR, ha entregado 76 sillas de ruedas, 14 muletas, 6 andaderas y 2 bastones a las personas con discapacidad de los diferentes departamentos del oriente del país.

71 CRIOR BENEFICIO A PCD CON SILLAS DE RUEDAS 1