Luego de más de un año de espera, el día para recibir su silla de ruedas llegó, el tiempo parecía eterno, la ansiedad crecía, mientras los técnicos del Centro de Rehabilitación Integral de Occidente, CRIO, realizaban las modificaciones a la ayuda técnica que sería entregada a Isaac Manuel Evora de cuatro años de edad.

El momento tan esperado se inició con la toma de medida de Isaac, para ajustar la silla a sus necesidades, su madre Beatriz Hernández, a través de una breve oración daba gracias a Dios por la silla de su hijo.

“Vamos a iniciar el proceso de modificación de la silla, si tiene terapias este día puede ir a recibirlas y luego regresa” le indicó Daysi García, una de las especialistas que trabajaría en la adaptación de la silla.

Isaac desde su nacimiento es usuario del CRIO, donde es atendido debido a su parálisis cerebral infantil, Mirna Polanco es la terapista encargada del proceso de rehabilitación de este infante, quien ha logrado avances significativos.

“No hablaba, no tenía movilidad, venía bien complicado y hoy podemos ver que su condición es muy alentadora con avances significativos” expresó la terapista del CRIO.

La señora Hernández dice que han vivido momentos muy difíciles con su hijo, pero que nunca han perdido la fe que todo va a mejorar. “Hoy es uno de esos días que nos demuestra el amor de Dios para nosotros, por fin tendremos la silla de ruedas para Isaac” dijo.

Como toda madre, Beatriz dice tener sueños para su hijo, “Quiero verlo crecer, que sea independiente y que logre triunfar, ese es mi sueño más deseado” expresó con lágrimas sobre sus mejías.

La señora Hernández, cuenta que para sostener a Isaac debe desempeñar diferentes trabajos, Lava, plancha, vende tortillas y pupusas. “La gente me da estos trabajitos y me permiten llevar a mi hijo ya que no lo puedo dejar solo” explica.

Una vez más las lágrimas asomaron en el rostro de esta ejemplar madre, pero su tristeza cambio radicalmente cuando vio que se aproximan los técnicos del CRIO, con la silla de ruedas lista para su hijo.

Los especialistas acomodaron a Isaac en la silla y supervisaron que todo estuviera en orden, luego de unos minutos de ajustes finales, la silla de ruedas le fue entregada, una vez más su rostro se llenó de lágrimas, pero en esta ocasión era de felicidad.

Luego que pasara casi un año de espera, los técnicos del ISRI, estaban seguro que solo tenían una opción con Isaac, esta era, no fallarle con la silla de ruedas.

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