De la lucha libre a una silla de ruedas, así de turbulenta ha sido la vida de Carlos Rafael Castillo, quien recibe su proceso de rehabilitación dentro del Centro del Aparato Locomotor, CAL, una dependencia del ISRI.

La vida primero le sonreía lo llevo a ganar el título centroamericano de lucha libre, Irónicamente todo iba sobre ruedas y se vislumbraba un futuro prometedor. “Lo tenía todo, nada que me preocupara y viajaba a Guatemala a luchar con los mejores rivales de ese país” cuenta el “Diabólico” como era conocido en ese deporte.

Y fue justo en un viaje hacia el vecino país, cuando la vida dejo de sonreírle y dio paso a lo que Carlos denomina como la lucha más importante de su vida. Debía enfrentarse a la Diabetes.

“Mi peso era de 276 libras, pero cuando fui a luchar a Guatemala por segunda vez, había perdido mucho peso y me mandaron a realizarme exámenes médicos, me los hice aquí en el país y fue cuando me diagnosticaron que era diabético, tenía solo 23 años y el nivel de azúcar lo andaba arriba de 500” recuerda Carlos.

A juicio de este ex luchador, un detalle fundamental en ese momento fue que nadie le oriento debidamente sobre esa enfermedad y sus consecuencias. “El doctor solo me dijo es diabético cuídese” precisó.

Carlos acepta que él tampoco investigo nada sobre la diabetes, error que hoy en día le ha costado la amputación de sus dos piernas afirma mientras se moviliza en una silla de ruedas.

Recuerda Carlos que en el 2016 le fue amputada la pierna derecha luego de una serie de raspados realizado a raíz de una infección.  “Yo me negaba a la amputación y me realizaron varias curaciones sin éxito, no me quedo de otra que firmar el documento para que me amputaran la pierna” expresó.

Luego de la recuperación de la cirugía en su pierna, Carlos compro una prótesis y comenzó a caminar, pero la mayor fuerza la depositaba en su pie izquierdo y esto le provoco un severo daño, llevándolo de nuevo al quirófano para amputárselo.

Ya sin sus dos piernas Carlos, tuvo que afrontar una nueva enfermedad que le provocó una parálisis total de su cuerpo por un tiempo de cinco meses, hasta que fue operado para descompresiones los nervios de la cervical.

“Me vi afectado por la tuberculosis extra pulmonar, no podía mover nada de mi cuerpo y presente cuadros de delirio, con la operación mejoro mi condición y fui referido al ISRI para rehabilitarme” dice Carlos.

El ex luchador, afirma que las terapias que realiza son específicas, ya que no puede realizar ejercicios extremos ya que puede dañarse, pero sostiene que ha visto resultados positivos en su proceso de rehabilitación.

A juicio de Carlos, desde que está en el Centro del Aparato Locomotor del ISRI, ha mejorado en sus movimientos y espera alcanzar una mejor calidad de vida y buscar su inserción laboral.

Para lograrlo, Carlos cumple al pie de la letra su proceso de rehabilitación y afirma que no se dará por vencido y no importa cuántas veces caiga, “me levantare cuantas veces sea necesario” apuntó.