Dos kilómetros de distancia separan a Zuleyma de la escuela, tramo que podrá recorrer con menos dificultad el próximo año, gracias a la donación de una silla de ruedas que recibió de parte del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral, ISRI.

Zuleyma vive en el Cantón Los Mangos de Armenia, Sonsonate y fue la maestra de la comunidad quien se interesó en su caso y gestiona la silla de ruedas para la infante de cinco años de edad.

“Yo me voy a responsabilizar de su educación en la comunidad, pero necesitábamos la silla de ruedas para poder llevarla, ya que se tiene que caminar dos kilómetros para llegar a la escuela desde su casa” explica la profesora Úrsula García.

Las necesidades de la familia de Zuleyma son grandes, dice la maestra García, razón por la cual ella decidió ayudarlas a conseguir la silla de ruedas y de esa forma el próximo año comenzar la formación de Zuleyma a nivel de parvularia.

“Vamos a bailar en esa silla de ruedas, de eso yo me encargo” dice esta carismática docente, quien sostiene que Zuleyma tiene potencial para ir al kínder y comenzar aprender como lo hacen todos los niños y niñas.

A Zuleyma la acompañaba también su madre, Clementina Hernández, ella expresó que uno de sus sueños es ver que su hija pueda recibir educación. “Yo no puedo leer ni escribir, y no quiero que ella se quede igual a mi” dice la señora Hernández.

Zuleyma tiene un diagnóstico de parálisis cerebral infantil leve y asiste a terapias al Centro de Rehabilitación de Occidente, CRIO, dependencia del ISRI.